Inversion Global le acerca consejos fundamentales para sobrevivir en el fascinante mundo de las inversiones globales. De la inflación a la diversificación, un amplio abanico.

ahorrareinvertir s11. La inflación, principal amenaza
Los mercados pueden sufrir grandes bajas en el corto y mediano plazo. Sin embargo, siempre rebotaron después de una caída e inclusive llegaron a nuevos máximos. En contraste, es muy raro que la inflación regrese lo que alguna vez le quitó. Es por eso que es muy importante que sus fondos estén invertidos en instrumentos con los mejores rendimientos hacia el largo plazo.
2. Bonos del Tesoro Americano, principal referencia de seguridad
La probabilidad de que el Gobierno de Estados Unidos declare un default es casi inexistente. En parte porque la economía americana siempre fue muy fuerte y en parte porque el Gobierno de Estados Unidos siempre puede utilizar el recurso de imprimir dinero si lo necesita (un país como Argentina entra en default porque tiene una alta deuda en dólares y su “maquinita” produce pesos). Como resultado, los bonos del Tesoro son considerados libres de riesgo, con tasas de interés de las más bajas del mercado. Aunque bonos emitidos por países como Japón, Suiza o Alemania puedan tener tasas incluso más bajas, por convención se toma al bono americano norteamericano como referencia. En ese sentido, debemos ver la diferencia de la rentabilidad esperada con el interés que está pagando el bono del Tesoro. Esa diferencia, o spread, es nuestro riesgo.
3. En el largo plazo, las acciones siempre rinden  más
Esta afirmación aplica para mercados desarrollados como Estados Unidos. Desde 1926 hasta 2001, el mercado de las acciones de Estados Unidos tuvo un rendimiento promedio anual de 10,7%. El segmento del mercado financiero que lo escoltó, en cuanto al rendimiento, fue el de los bonos, que rindió un 5,3 % promedio anual. En países en desarrollo estos cálculos son muy difíciles de obtener y puede no cumplirse esta afirmación.
4. En el corto plazo, las acciones pueden ser peligrosas
Esto es igual para todos los países del mundo. Veamos el ejemplo de Estados Unidos. Si usted piensa que la caída del Índice Dow Jones de 554 puntos del 28 de octubre de 1997 fue dura, considere la caída de 508 puntos ocurrida diez años atrás, el 19 de octubre de 1987. La caída de 1997 fue de sólo 7,2, mientras que en el crash de 1987, la peor caída en un día en la historia de los mercados, la baja fue del 22,6%. En el periodo de cinco meses entre el 29 de junio de 2001 y el 30 de noviembre de 2001, el índice Merval de Buenos Aires bajó un 50%.
5. El mayor determinante de las acciones son las ganancias
En el corto plazo, el precio de las acciones fluctúa en función a muchas variables. Desde la tasa de interés de mercado hasta el sentimiento de los inversores sobre el tiempo. Pero en el largo plazo, lo que importan son las ganancias de las empresas. Si las ganancias de una acción suben constantemente a lo largo de diez años, también lo hará el precio de la acción.
6. El riesgo paga más que la seguridad
Los inversores demandan una tasa de retorno más alta al tomar mayores riesgos. Esa es una de las razones por las que las acciones, vistas como más riesgosas que los bonos, tienden a dar mayores retornos. También explica por qué los bonos de largo plazo pagan más que los de corto plazo. Cuanto mayor sea el plazo que el inversor debe esperar para lograr el pago final del bono, mayor será la probabilidad de que alguien intervenga para disminuir el valor de la inversión.
7. Un mal año para los bonos es nada comparado con un mal año para las acciones
Veamos algunos ejemplos del mercado de Estados Unidos. En 1994, el peor año de los bonos en la historia reciente, las notas del Tesoro de plazo intermedio bajaron 1,8% y al año siguiente rebotaron 14,4%. En comparación, en el crash de 1973-74, Dow Jones cayó 44%. Tardó en recuperar esa pérdida tres años y recién llegó a los máximos de la época en una década.
8. El alza de la tasa de interés es mala para los bonos
Cuando la tasa de interés sube, el precio de los bonos baja. ¿Por qué? Porque un comprador de bonos no pagará el mismo precio por un bono antiguo que otorga una tasa de 8%, que por otro bono, recién emitido, que paga una tasa de 10% o más. Y viceversa, cuando la tasa de interés baja, el precio de los bonos subirá. Y este efecto es más fuerte a medida que los bonos tienen vencimientos finales más largos. Esto significa que los bonos de largo plazo sufren mayores pérdidas en sus precios que los de corto plazo.
9. El menor riesgo está en la diversificación
Esto disminuye el riesgo total de la inversión, ya que si bien una clase de inversión puede bajar, las otras pueden subir (o en todo caso, bajar menos). De esta forma, la evolución de la inversión tendrá un camino mucho más estable y menos volátil. La diversificación entre inversiones que tienen correlación negativa (cuando una baja, la otra sube) permite una distribución de riesgos aun más eficiente.
10. Cuando la economía de un país colapsa, todas las inversiones caen
La diversificación de las inversiones puede disminuir los riesgos de una inversión. Pero si todas las inversiones están radicadas en un mismo país, la protección puede no ser muy eficiente. Por ejemplo, con el colapso de la economía argentina, la gran mayoría de las inversiones financieras y reales del país sufrieron bajas (acciones, bonos, arte, inmuebles, plazos fijos, todo). Otro ejemplo, si usted tiene todas sus inversiones en Estados Unidos en dólares, durante los últimos dos años habría perdido rentabilidad debido a la depreciación del dólar. No sólo diversifique por clase de inversiones, también diversifique por monedas y por país.

Fuente: Inversor Global


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